Desde muy temprana edad, yo siempre soñé con tener mi propia especie de foro griego para debatir. Me recuerdo a mí mismo creando hilos en los offtopics de diferentes foros, tratando de buscar un espacio para el diálogo y el planteamiento de cuestiones poco comunes con gran inclinación filosófica. También recuerdo nunca haber tenido éxito, pues mis hilos eran víctimas de los trolls que no tenían nada mejor que hacer, que dañar la ilusión de un niño de 12 años con ganas de aprender y conocer. Entonces remití mis curiosidades a mi reducido grupo de amigos, los cuales no estaban ni en lo más mínimo interesados en tales temas. Pasaba mis días guardándome mis reflexiones y desahogándome con textos de autores novísimos para mí. Cuando incursioné en los MUN, creí que eso era lo que estaba buscando, pero estaba equivocado. No es que no me interesen los MUN, de hecho, yo pienso participar en los MUN universitarios, pero no eran justamente lo que yo quería lograr. Necesitaba tocar temas mucho más profundos que la política internacional.
Aparte de
las amistades que he hecho en internet, sólo un amigo mío desarrolló un
verdadero interés por dimensiones particulares que yo contemplaba, y que tuve
el gusto de enseñarle poco a poco (como la música, el cine, etc). Nunca pensé
que ese interés evolucionaría en un interés absoluto, voraz por todo lo que
fuese cultura, y que llegase él a convertirse en la persona con la que cuento
para compartir todo aquello, que no pueden comprender las personas que trato
comúnmente. Me jacto de decir que ese amigo mío, ahora, sabe igual o más que yo
sobre aquello que me interesa, y es alguien que posee esa inquietud genuina,
ese asombro por todo lo que no conocemos ni comprendemos.
A finales
de 4to año, compartí con él mi deseo de crear un tipo de club cultural, ese
sitio en el cual llevaría a cabo mi sueño, en el que todo aquel interesado
pudiese explayar su opinión sobre cualquier tema, y se pudiese tener un
ambiente de intercambio de ideas fructífero. Emprendimos y consultamos con
distintos profesores, que se mostraron dispuestos a colaborar en lo que hiciese
falta, e incluso a fusionar el club cultural con otras actividades extracurriculares
que tenían en mente. Luego de muchísimos tropiezos y dificultades, creando
posibles planteamientos para canalizar esta actividad nueva, logramos concretar
ese espacio para la cultura como un "Aula Abierta". Al final sólo un
profesor dio la cara por nosotros, y es él quien ha estado en todas y en cada
una de nuestras reuniones, demostrando ser mucho más que un profesor; nos
extendió la mano como un amigo. Sin embargo hubo profesores que, en mi opinión,
vieron esta actividad como un empuje para proyectos lucrativos personales, y
querían desvirtuar nuestro proyecto con sus ideas, que cercenaban el espíritu y
la esencia del Aula Abierta. También hubo profesores que hicieron aportaciones
intermitentes, quizás no porque no tuviesen interés, sino porque carecían del
tiempo necesario para esto. Lo comprendimos perfectamente, ya que esos
profesores, de alguna u otra manera, dentro y fuera de clase, han sido siempre
incondicionales.
La
realidad es que, hoy por hoy, tenemos un grupo concreto de participantes en
nuestra Aula Abierta. En muy poco tiempo, hemos logrado abarcar todo un mar de
temas, que sólo han dejado aún más curiosidad en nuestras mentes, y áun más
temas qué discutir; hemos hablado desde esoterismo y religión hasta política y
actualidad. Déjenme confesarles que, el ver como un proyecto propio crece y
ayuda a los demás, es una sensación indescriptible y todo-abarcadora. Hablamos
justamente de lo que yo siempre quise hablar -y de mucho más-, aparte me ha
permitido entablar amistad con personas increíbles, que jamás pensé que
pudiesen aportarme algo. Gracias a esta actividad, he aprendido muchísimo más a
escuchar de una manera absoluta, sin prejuicios, pudiendo entonces percibir las
ideas ajenas tal y como son. Y yo sé que mis compañeros también han aprendido
muchísimo con esto, así como espero que le sirva a todo aquel que este
interesado, incluso cuando yo ya no esté en el plantel educativo. Una vez un
profesor nos comunicó una idea parecida a: si no te gustó tu pasado, cambia tu
presente. Eso es lo que nosotros hemos hecho, hemos brindado una oportunidad
para el diálogo, la tolerancia y la amistad, que nos gustaría haber tenido al
alcance mucho antes de cursar 5to año de bachillerato. Mi mayor deseo es que,
haga lo que haga en este mundo, sea de provecho y no perjudique a nadie. Deseo
transmitir mi asombro por la vida y por todo lo demás que me rodea, y que todos
aprendamos la importancia del diálogo como método definitivo para la resolución de
cualquier discrepancia. Si hoy muriese, moriría convencido de que he dejado una
semilla de un árbol grandísimo, en un terreno libre que podrá dar fruto a un
verdadero cambio. Que viva el Aula Abierta.